miércoles, 23 de mayo de 2012

RECORDANDO A CARLOS MONSIVAIS

Carlos Monsivais en Cerro de San Pedro


(Grabación y trascripción Martha Rivera)

Gilberto Estrada Harris LRI

(Moderador)

Hemos hablado de Cerro de San Pedro sobre la importancia que tiene para San Luis Potosí y México a lo largo de la historia o desde la llegada de los españoles por lo menos y sobre todo hemos hablado de la importancia que tiene que ver su rescate, defensa y promoción de este pueblo tan hermosos que dio origen a la ciudad Capital de San Luis Potosí como patrimonio histórico y cultural de Cerro de San Pedro, de todos lo potosinos y de todos los mexicanos, de todos los habitantes del planeta. Para concluir esta primer mesa de intercambio de ideas y reflexiones contamos con la presencia del escritor Carlos Monsivais a quien creemos no requiere de mayor introducción.



Muchísimas gracias, yo creo que me voy a quedar a vivir aquí porque aquí si me reconocen, no que en mi Ciudad. No, me da muchísimo gusto estar aquí de veras porque si… no quiero adularlos y por eso no digo que… esta reunión y la actitud que la anima eso si que vale un Potosí, pero lo primero que hago es lamentar y muy profundamente algo a propósito de esta reunión, que este tipo de encuentros, acciones, de movimientos no se hayan dado desde hace 100 años. Se ha permitido que la devastación del País, la erosión de los suelos de que se hablaba, la destrucción de la Ciudades, lo que se a echo con parte de la Ciudad de México ese concilio urbano de la más densa calidad, se ha permitido el enriquecimiento de unos cuantos, la devastación de los bosques, el que tengamos hoy solo la sexta parte del patrimonio foresta, se ha permitido y gracias solo a dos elementos persuasivo: la corrupción y la impunidad, se ha permitido que se cambie en una medida más que significativa lo que era la riqueza visual vegetal del país, se ha permitido demasiado, y creo que ya es tiempo y ya los movimientos creo que van a ir surgiendo y creo que se van a ir multiplicando y ya es tiempo de enfrentar una decisión social, de mantener una comunidad asida a sus riquezas verdaderas y no de permitir que a nombre de intereses que nunca se aclaran debidamente aunque siempre uno los imagina de una manera muy puntual se hagan iniquidades como la que se pretende cometer aquí.

Yo creo que al respecto de este punto habría que hacer precisiones que no jerarquizo y que simplemente apunto. La primera es que este no es un movimiento de la nostalgia, no es un movimiento de que aquí vinieron los primeros pobladores o aquí se quejaron en el siglo XVI o en el XVII de que no había televisión, de ninguna manera este es un movimiento de la nostalgia, al contrario es un movimiento relacionado muy vivamente con el porvenir y esa relación con el porvenir tiene que ver con la tradición con una gran medida pero sobre todo tiene que ver con la idea de que el legado a los hijos que siempre se habla, es en primer término un legado a la comunidad misma, la comunidad misma se hereda ya de una manera voluntaria y que quiere ser definitiva una herencia de resistencia a la impunidad, de resistencia a la agresión, de resistencia a los caprichos de una minoría que no parece estar convencida de que se ha saqueado lo suficiente y quiere poner su granito de arena en la historia nacional del saqueo.

Me parece que lo que hay aquí es, si yo relacionara este movimiento con la nostalgia de dejar así al pueblo no le vería ningún sentido, creo que se ha dicho puede haber maneras de volver muy eficaz, incluso económicamente esta resistencia de concederle al pueblo la belleza y la profundidad histórica que tiene, pero esto es posible si está relacionado con el futuro, el futuro es de una comunidad que no quiere los resultados de las explosiones, que no quiere los resultados de una voluntad que se impone a través de la red de intereses, que no quiere que el cianuro aclare el oro y la plata que se van a llevar y se quede ya como el recuerdo del oro y la plata que los habitantes de San Luis no van a gozar jamás, que no quiere que se le engañe con la creación de empleos.

Hay un acto de racionalidad profunda, en toda afirmación del patrimonio que no pasa por la nostalgia, que al contrario, usa del recuerdo histórico para afirmarse en el porvenir y eso es lo que me parece más significativo de este movimiento, también me parece muy significativo que lleguemos a la idea de patrimonio como ahora se ve en la defensa que se hace de los sitios arqueológicos en las numerosas protestas por las devastaciones arquitectónicas etc. que se llegue a esto cada vez más cuando hay menos que defender, pero me parece también y creo que ente sentido la presencia de los jóvenes en este movimiento es esencial, me parece también que lo que queda es lo suficientemente importante para construir a partir de esa tradición visual histórica incluso sentimental una idea del País que no es una idea de algo que se va a devastar a ver quien se queda con el en las generaciones siguientes, una idea del País como una comunidad que va renovando sus depósitos de generosidad de respeto a la naturaleza, de respeto a la justicia social y de respeto a la voluntad comunitaria. Me parece que no hay mejor tradición que la voluntad comunitaria entendida y aplicada racionalmente, hay una voluntad comunitaria monstruosa como se ha visto en el caso de los linchamientos y Tláhuac aunque sea difícil de calificar como comunidad a esa turba es la prueba de que no es posible aceptar que eso se haga pasar por voluntad comunitaria, pero hay otra voluntad comunitaria, la de creer en los sitios que se ha vivido porque es una belleza que se quiere legar, es una emoción estética que se quiere legar, es una relación con la historia y con el paisaje que se quiere legar que es importantísima y hay también la decisión y esto me parece fundamental y por eso insisto, me parece fundamental la presencia de los jóvenes de heredarse a sí mismos, de vivir la herencia como algo que está en este momento actuando para transformar las mentalidades.

Defender el Cerro no es simplemente proteger una noción apoyada en grabados del siglo XVII o en memorias de cronistas que hace 200 años nos abandonaron, defender el Cerro es decir que no se permite la rapacidad, la devastación, la impunidad, la jactancia de los gobernantes, es afirmar de una vez por todas que lo que se tiene es importante porque hay muchas razones para defenderlo y la enumeración de las razones es la herencia más importante. Una comunidad que aprende a razonar los motivos de sus desplazamientos y sus movilizaciones es una comunidad que ya está informándose así misma de un destino distinto al que se le ha asignado.

Los gobernantes quieren que la comunidad siga existiendo virtualmente y que se le comuniquen las decisiones que la afectan y que lo que debe hacer es acatar como en el maravilloso Virreinato: Callar y obedecer, esto ya no va a pasar y no va a pasar porque las decisiones ahora ya están inspiradas y sustentadas en la racionalidad. ¿Qué es lo que ha dicho el gobierno federal y la secretaría que se supone está dedicada a defender el medio ambiente y el gobierno estatal…¿Qué han dicho? Fundamentalmente han dicho que está bien porque así debe ser, las leyes no están apoyando exactamente estas decisiones, hay pronunciamientos en contrario muy rigurosos, pero ellos se piensan que la única tradición válida es la del autoritarismo y frente a la tradición del autoritarismo hay una tradición que no ha sido muy vigorosa, que ha tenido numerosísimos desmayos y percances pero que es la única tradición que en este momento uno puede suscribir y que es la tradición de una comunidad que razona las decisiones en los asuntos que le importan. Eso es patrimonio.

Aparte del patrimonio cultural hay una patrimonio espiritual y un patrimonio comunitario y la unión de todos estos patrimonios es lo que me parece que le da mucho sentido a la defensa del Cerro, es lo que le da mucho sentido a la reunión y es lo que le da mucho sentido al papel de activistas de los jóvenes.

Los felicito, yo creo que toda defensa del patrimonio es en sí misma una declaración de bienes Muchas gracias.